Botox
En los últimos años los medios de comunicación nos han concientizado acerca de la importancia de la apariencia física y de la juventud como herramientas para el desempeño laboral y social de una persona. Actualmente las tendencias en cosmetología y medicina estética se dirigen hacia la prevención del envejecimiento físico y el mantenimiento de la belleza. En el área médica los avances se han encaminado hacia los tratamientos minimamente invasivos, de alta efectividad y rápida recuperación. Entre ellos el Botox® figura en primer plano. Su popularidad es tal, que actualmente es el tratamiento cosmético sin cirugía más aplicado en los Estados Unidos. Sin embargo existe aún tal desinformación y prejuicios que en esta sección trataremos de aclarar conceptos e ideas acerca de este.
Mitos y Realidades del Botox®
Mito 1:
El tratamiento puede hacer que mis arrugas se vuelvan más pronunciadas una vez que desaparezca el efecto del Botox®. Nunca voy a poder dejar de usarlo.
Realidad:
Si bien el efecto de Botox® es pasajero (duración promedio 5 meses) una vez que este desaparece, las expresiones y las líneas del rostro aparecen gradualmente sin afectar su aspecto previo al tratamiento, ni los músculos de la expresión facial ni la piel sufren cambio permanente alguno y la decisión de repetir o no el tratamiento es enteramente opcional y voluntaria.
Mito 2:
El Botox® es una toxina y puede perjudicar mi salud.
Realidad:
El Botox es un producto natural, si bien es cierto que es una sustancia activa, la dosis utilizada en el tratamiento de las arrugas es tan pequeña y localizada que es imposible que cause efectos sobre la salud y bienestar general.
Mito 3:
El tratamiento es caro y solo dura unos meses.
Realidad:
El costo del tratamiento anual es de menos de 30 pesos al día o 800 pesos al mes. Si consideramos la efectividad y seguridad de Botox®, es claro que supera en costo-beneficio a cremas y faciales que buscan de igual forma eliminar arrugas del rostro.
Mito 4:
El tratamiento hará que pierda mis facciones y que aparezca inexpresiva.
Realidad:
Botox® es tan efectivo que puede eliminar todas las expresiones del rostro, sin embargo el tratamiento es selectivo y se aplica exclusivamente en las áreas que el paciente considere problemáticas cuidando las expresiones naturales del paciente. El tratamiento ideal elimina del rostro las arrugas más no las expresiones.
Mito 5:
El tratamiento es muy doloroso.
Realidad:
Para la aplicación del tratamiento se usa una crema anestésica o hielo sobre los puntos escogidos, la aguja es sumamente fina y el cuidado del médico minimiza cualquier molestia.
Debes saber además que NO existen substitutos para este tratamiento. Las cremas o faciales que presuntamente contienen Botox® o un efecto similiar, en realidad no se acercan en eficacia y duración a este último. Sin embargo han aparecido en el mercado nuevas marcas del producto. Actualmente puedes encontrar que tu médico utilice Dysport®, que es de fabricación francesa o el Xeomeen de origen alemán. Ambos son sumamente seguros y de la misma efectividad que el Botox® y con muchos años de aprobación científica que los avala.

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